Situación de los Derechos Humanos 2018

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Una historia abandono

Gran parte de los territorios ocupados tradicionalmente por los pueblos indígenas de Antioquia, especialmente en las zonas de Urabá, el Bajo Cauca y el Occidente del departamento, constituyeron en el pasado áreas periféricas a los intereses de carácter económico y político, las condiciones geográficas y la ausencia del Estado Colombiano así lo determinaban. Sin embargo, en las últimas tres décadas, tras agudización del conflicto armado, la aparición del narcotráfico y el incremento del comercio de armas, estos territorios se han convertido en zonas estratégicas para la guerra.

Una historia de exterminio

La creciente degradación del conflicto y especialmente la confrontación entre los grupos armados regulares e irregulares, ha dado lugar a una sistemática y dolorosa violación a los derechos humanos de la población civil que habitaba aquellos territorios

Los territorios colectivos de los pueblos indígenas se han convertido en objeto de disputa por parte estos intereses externos y en escenarios de guerra donde se han cometido graves violaciones de los derechos fundamentales individuales y colectivos que se manifiestan en  amenazas contra la vida e integridad personal, señalamientos, panfletos, retenciones ilegales, torturas,  desapariciones forzadas, homicidios selectivos de sus líderes y autoridades tradicionales,  ejecuciones extrajudiciales, reclutamiento forzado, reclutamiento de menores, restricciones a la movilidad y a la consecución de alimentación, confinamiento de las comunidades en su territorio, desplazamiento forzado de numerosas familias indígenas y otros hechos de carácter criminal, perpetrados todos al amparo de la impunidad que garantizan a sus autores la fuerza de las armas y la indefensión de las víctimas.

De acuerdo al informe de Derechos Humanos de la Organización Indígena de Antioquia presentado en 2018, entre los años 1982 y 2018 se han presentado 550 hechos victimizantes de vulneración de derechos humanos, entre los que se destacan 110 desplazamientos, 182 homicidios de población indígena, 21 desapariciones forzadas, 55 delitos contra la integridad sexual, 12 casos de tortura y 32 casos de reclutamiento forzado.

Los pueblos Embera, Guna Dule y Senú Antioquia hacen parte de los pueblos indígenas que la Corte Constitucional Colombiana mencionan en el Auto 004 de 2009, como pueblos en riesgo de inminente exterminio físico y cultural por causa del conflicto armado.

El efecto de estos victimizantes ha trascendido del simple daño individual a una afectación colectiva, manifestándose en la ruptura de la unidad social de las comunidades, en el deterioro y la desintegración social, en la pérdida de la autonomía del

 

Una historia después del acuerdo de Paz

En el año 2016 el Gobierno colombiano firmó la dejación de armas con la guerrilla de las farc, sin embargo, en el país han surgido nuevas dinámicas de violencia, reflejadas en el accionar, expansión y reconfiguración de las disidencias, los grupos armados no estatales y grupos armados post desmovilización. El impacto humanitario ha venido acrecentándose especialmente en zonas rurales en condiciones de vulnerabilidad.

La situación que se registra es grave, tanto así que la Defensoría del Pueblo en el mes de marzo de 2017, manifestó que de 31 municipios de Antioquia en los cuales se encuentran asentadas las comunidades indígenas, en doce fueron identificados altos riesgos de desplazamiento, confinamiento y amenazas a líderes indígenas en las regiones del Bajo Cauca, Urabá y Occidente antioqueño.

 

Una historia que se vive a diario

Las violaciones a los derechos humanos de los pueblos indígenas siguen siendo una realidad, desde el mes de enero de 2018 toda la subregión del Bajo cauca Antioqueño, que comprende los Municipios de Cáceres, Caucasia, Tarazá, Zaragoza, Nechi y el Bagre, vive el recrudecimiento del conflicto armado, por parte de los actores armados al margen de la ley que se disputan el control territorial, afectando a las comunidades indígenas y ocasionando situaciones de confinamiento y desplazamiento.                                                                                                                         

Desplazamientos

A principios de 2018, la Organización indígena de Antioquia registró el   desplazamiento de 27 familias del pueblo Senú de las comunidades Alto del Tigre y Campanario hacia el casco urbano de Cáceres, estas familias huyeron evitando quedar en medio del fuego cruzado entre actores armados. De igual manera en el primer semestre de 2018 en el municipio de Caucasia se presentaron desplazamientos internos de la comunidad indígena Tigre Dos por amenazas individuales y colectivas.

 

Confinamiento

En el mes de enero de 2018, 220 familias del pueblo Senú pertenecientes a las comunidades  Campanario, Alto el Tigre, Puerto Bélgica, Puerto Santo, Carupia,  José de los Santos, Omagá padecieron de confinamiento dado que mediante panfletos, grupos armados manifestaron la prohibición a la circulación y movilidad por el territorio, por varias semanas la población indígena no pudo salir a realizar sus actividades cotidianas de trabajo. Esta situación generó escases de alimentos y puso en alta vulnerabilidad el derecho fundamental a la vida.

LÍDERES INDÍGENAS AMENZADOS

Serias preocupaciones afectan al movimiento indígena en Antioquia, a razón de que, como se ha evidenciado a nivel nacional, pesan sobre los líderes y autoridades del Departamento, serias amenazas en relación a su integridad y a su vida.

Como es sabido por las autoridades, entes de control y organismos nacionales e internacionales de derechos humanos, los líderes y  autoridades indígenas se han convertido en objetivo militar de varios grupos al margen de la ley, dado su liderazgo como gestores del control territorial y social y como defensores de los derechos de las comunidades indígenas; motivo por el cual han sido víctimas de amenazas de diferentes grupos armados que  aspiran a ocupar los territorios abandonados por las FARC, muchos de ellos colindantes con los resguardos y territorios indígenas ancestralmente poseídos.

En 2018 nueve líderes indígenas del departamento de Antioquia, han recibido amenazas y a la fecha no cuentan con una protección efectiva por parte del Estado colombiano.

RECLUTAMIENTO DE POBLACIÓN INDÍGENA

En 2018 la Organización Indígena de Antioquia pudo establecer que 32 jóvenes del municipio de Chigorodó se encuentran en la condición de reclutados por grupos armados al marguen de la ley. 

HOMICIDIOS

Dos homicidios en el bajo cauca en los últimos meses; un comunero Senú, fue asesinado la noche del primero de marzo, por grupos armados al margen de la ley en la comunidad Tigre Dos, del municipio de Caucasia y el 16 de enero en la vereda La Concha, ubicada entre los límites de los municipios de Zaragoza y Caucasia, fue asesinada una mujer indígena.

El respeto por la vida de los pueblos indígenas de Antioquia

En reiterados pronunciamientos las autoridades indígenas de Antioquia han definido su posición de neutralidad y de independencia frente al conflicto, puntualizando que tal posición no entraña indiferencia frente al desarrollo y las consecuencias de las confrontaciones armadas, sino que reitera su derecho a la autonomía en el manejo de sus asuntos internos y en la capacidad para decidir su futuro, de conformidad con su experiencia histórica dentro del orden legal, nacional e internacional, que reconoce sus derechos.

En armonía con sus pronunciamientos, las autoridades indígenas, con el propósito de clarificar su situación y poner freno a los abusos, han realizado conversaciones con todos los bandos en pugna, han expuesto sus pensamientos, sus problemas y sus propuestas en amplios sectores de la opinión nacional e internacional, y han aportado criterios y experiencias para el entendimiento y manejo del problema de la guerra y sus efectos sobre la población civil.

 

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